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CEOE pedirá a Hacienda que retrase la aplicación de la rebaja de las retenciones del nuevo IRPF

CEOE pedirá al Gobierno que retrase la implantación de las nuevas retenciones del IRPF, posiblemente hasta junio, y que sólo se aplique el nuevo sistema a los trabajadores que ganen menos de 3,5 millones de pesetas. Las empresas se quejan de que las nuevas retenciones aumentan la complejidad y suponen nuevas obligaciones en un momento en que también se están adaptando los sistemas informáticos al nacimiento del euro y al efecto 2000.


Representantes de distintos sectores empresariales se reunieron el pasado martes para analizar los cambios en el sistema de retenciones sobre el trabajo. Las empresas consideran que hay serios y graves problemas para aplicar en enero un sistema que se acaba de anunciar y que todavía no ha sido aprobado por el Consejo de Ministros.


Fuentes empresariales aseguraron a EXPANSIÓN que los cambios previstos alteran gravemente las obligaciones actuales de las empresas como retenedoras -la obligación de retener se estableció en 1979-. “Vamos a pasar de ser retenedores a hacer la declaración de la renta de nuestros trabajadores”, afirman los empresarios.


Críticas


El perjuicio aumenta en relación con el número de empleados y también en aquellos sectores y compañías que utilizan la retribución variable.


La mayor parte de las empresas constructoras se encuentra en esta situación por la variabilidad de los sueldos y la temporalidad de los contratos, lo que complica el cálculo de la retención, por ejemplo, en los contratos de obra o servicio en los que no se puede calcular a priori la duración de los mismos.


CEOE pedirá a Hacienda un aplazamiento, posiblemente hasta junio, en la implantación del nuevo sistema para dar tiempo a las empresas a que adapten los cambios a la gestión de sus nóminas. Según la patronal, el Gobierno debe tener en cuenta que las empresas en estos momentos están realizando un importante esfuerzo para adaptar sus sistemas informáticos a la llegada del euro y para corregir el efecto 2000, a lo que se añade el cambio en las retenciones.


Otra de las propuestas que realizará la patronal es que el Gobierno estudie la posibilidad de aplicar las nuevas retenciones sólo a los trabajadores con ingresos inferiores a 3,5 millones de pesetas, que son los que, según la nueva ley del IRPF, no estarán obligados a presentar declaración.


Comunicación de datos


Además del aumento de la complejidad y de las obligaciones retenedoras, los empresarios denuncian que van a tener que solicitar una información confidencial de sus trabajadores -situación civil o cónyuge a cargo-, lo cual podría se inconstitucional, señalan las empresas, pues el hecho de preservar estos datos puede ser perjudicial para el trabajador. “La colaboración de la empresa con Hacienda -afirman los empresarios- no debe pasar porque éstas tengan que indagar en datos de la esfera privada y ajenos al contrato laboral”.


Los empleados tendrán que comunicar a su empresa a principios de año una serie de circunstancias que pueden variar a lo largo del ejercicio.


Por ejemplo, el cónyuge a cargo es posible incluirlo en la retención si no tiene rendimientos del capital mobiliario anuales superiores a 100.000 pesetas. Una subida de la bolsa y la venta de unas acciones en un buen momento puede cambiar esta situación. Lo mismo puede suceder cuando se produce una separación.