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La reforma fiscal que se avecina


Se veía venir. El aumento del gasto público generalmente es incompatible con una baja presión fiscal y el Gobierno está gastando mucho con la crisis. Al final, el propio José Luís Rodríguez Zapatero ha tenido que anunciar una subida de impuestos “limitada y temporal” aunque sin ofrecer excesivas pistas sobre cómo será lo que parece una reforma fiscal en toda regla.


Para buscar más pistas sobre los planes del Gobierno hay que acudir a las palabras de José Blanco. El ministro de Fomento apuesta por subir los impuestos a las rentas más altas, que define como aquellas personas que ganan más de 50.000 euros al año y quienes “bien pueden hacer una contribución extraordinaria en estos momentos de dificultad”. Según los informes de la Agencia Tributaria, en España sólo747.295 contribuyentes declaran ganar más de 60.000 euros anuales, poco menos del 4%. Sin embargo, estos aportan el 37% de la recaudación, aunque cerca del 20% de esta se obtiene del 1% de declarantes con una base imponible superior a los 120.000 euros anuales.


Los datos pueden hacer creer que una subida de impuestos a las clases más altas sería lo más positivo, pero también hay que tener en cuenta que buena parte de la carga empresarial del país recae sobre estas clases y que estas rentas son las que en teoría, deben mantener el consumo relativamente alto durante la crisis. Es decir, puede que subir los impuestos a estas clases no sea tan positivo (o por lo menos una subida descontrolada). Además, la propuesta de Blanco parece más un globo sonda si tenemos en cuenta que Zapatero también asegura que “la actividad de las empresas y los ingresos por trabajo deben ser respetados”.


Entonces ¿Qué cambios fiscales podemos esperar? Para empezar parece clara la determinación de retirar algunas de las ayudas vigentes. La famosa deducción de 400 eurosen el IRPF podría desaparecer este año o por lo menos hacerla restrictiva y que sólo se beneficien algunas rentas. Lo que parece que no se tocará es el cheque bebé, que en un principio parecía una de las candidatas.


Blanco ha adelantado que no se aumentará el IRPF en ningún tramo, así que la presión fiscal aumentará por otras vías. Las más factibles son la subida del tipo general de IVA hasta dos puntos (pasaría del 16% al 18%) y el aumento de otros gravámenes. Los “impuestos verdes” son otro candidato. Esto supondría crear nuevos impuestos como el que se introdujo en su día para penalizar en el impuesto de matriculación a los coches que más contaminen.


También figuran en el punto de mira las rentas de capital, que actualmente tributan al 18%. Estas serefieren a las ganancias en bolsa, venta de vivienda, seguros de vida y rendimientos de productos financieros. Es decir todas aquellas rentas que no provengan del trabajo (salarios y pensiones).


Además, no hay que olvidar algunas subidas de la carga fiscal que ya se han llevado a cabo aunque cuyo efecto no se verá hasta el próximo ejercicio. Las más notables son la supresión de las deducciones por compra de vivienda habitual a partir de 2011 para las rentas superiores a 24.000 euros o el aumento de impuestos sobre el tabaco.


En cualquier caso, ahora habrá que estar más pendientes que nunca porque la subida de impuestos no se hará a bombo y platillo ni será muy fácil de detectar.