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Todas las rentas por las que no hay que pagar impuestos

Lo primero que suele rondar la cabeza al pensar en la declaración de la renta es la forma de pagar menos e incluso librarse de tener que rendir cuentas a Hacienda. Lo cierto es que más allá de los contribuyentes exentos de hacer la declaración de IRPF, lo que en realidad hay que valorar son las rentas exentas en e IRPF, es decir, los ingresos que no tendrán incidencia en el resultado de la declaración al no tener que tributar por ellas.


Conocer estas rentas es uno de los primeros pasos para ahorrar en el IRPF y, sobre todo, no hacer la declaración de la renta cuando en realidad no estamos obligados a ello en función de los ingresos que se perciben.


Las principales rentas exentas en el IRPF son las siguientes:



  • La indemnización pode despido, si bien conviene aclarar que sólo cuando la cuantía recibida esté dentro de los límites legales. Las cantidades que superen estas cotas deberán incluirse en la declaración de la renta.

  • Las prestaciones públicas por hijos a cargo, por nacimientos, partos múltiples y adopción, así como las pensiones por orfandad y por maternidad.

  • Rendimientos por trabajo en el extranjero, siempre y cuando las rentas procedan de una empresa ubicada fuera de España y que dicha empresa cuente con un impuesto similar. El límite para esta exención se sitúa en los 60.100 euros anuales.

  • Los premios de loterías, apuestas y sorteos no deberán declararse si no superan los 2.500 euros. A partir de esa cantidad tributarán al 20%.

  • La pensión de alimentos que se perciben siempre que exista una decisión judicial qe así lo avale.

  • Las herencias no deben incluirse en el IRPF, ya que están sujetas al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

  • Las becas públicas para cursar estudios reglados, si bien aquí no se incluyen las becas para la realización de prácticas.

  • Las becas para personal investigador en formación.

  • Los premios literarios, artísticos o científicos dentro de los marcados por el propio Estado como relevantes.

  • Las ganancias y pérdidas por la disolución de la sociedad de gananciales.

  • Las ayudas públicas para la estancia en residencias de ancianos para mayores de 65 años o personas con minusvalías.

  • Las indemnizaciones de seguros de accidente por responsabilidad civil, de nuevo dentro de la cuantía legalmente marcada o la que establezca la sentencia judicial.

  • Capitalizar el paro o cobrar la prestación por desempleo en modalidad de pago único.

  • Los dividendos hasta un máximo de 1.500 euros.

  • Los daños personales provocados por el funcionamiento de los servicios públicos.

  • La ganancia patrimonial generada por la dación en pago de la vivienda a los deudores.

  • La ganancia patrimonial generada con la tramisión de inmuebles urbanos adquiridos a título oneroso hasta un 50%.

  • Las prestaciones que sustituyan a las de incapacidad permanente absoluta o de gran invalidez, siempre que estén reconocidas por la Seguridad Social.

  • Las rentas derivadas de los instrumentos de cobertura que cubran el riesgo de incremento de tipos de interés en las hipotecas destinadas a la adquisición de vivienda habitual.

  • Las rentas que se pongan de manifiesto en el momento de la rentas vitalicias aseguradas derivadas de planes individuales de ahorro sistemático.

Si has obtenido alguna de estas rentas no te olvides de NO incluirla en tu declaración, o terminarás pagando de más.